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miércoles, 29 de marzo de 2017

Contemplar la Pasión

Cristo en la Cruz
Francisco de Zurbarán

Aunque la consideración de la vida de Cristo, nuestro Señor, y de todos los pasos de ella, nos debe ser tan ordinaria y continua, como se dijo arriba; pero muy más particularmente lo debe ser la meditación de la sagrada Pasión, la cual había de estar impresa en nuestra memoria, que nunca de ella se apartase, y como dice el glorioso san Bernardo: Ningún cristiano había de haber, que por lo menos siete veces al día no se acordase de ella; pues para esto quiso el mismo Señor, después de haber resucitado, conservar en su Cuerpo glorioso las señalas de las cinco Llagas principales, para que nunca se nos pudiese olvidar lo que por nosotros padeció.. Y para este mismo intento nos dejó un memorial tan noble y tan continuo, como el Santísimo Sacramento, mandándonos que, todas las veces que la celebrásemos, fuese en memoria de su Pasión, porque esta meditación es la más provechosa, y la general para todos, y así deben los puntos de ella meditarse más particular, distinta y espaciosamente que todos los demás de su vida santísima.

Fray Antonio de Molina
Ejercicios espirituales de las Excelencias de la Oración Mental
Tratado Tercero de la Segunda Parte, de la Pasión de Cristo nuestro Señor

Quien esto escribía, fray Antonio de Molina, era una monje cartujo de finales del siglo XVI, que es su magnífico libro sobre la oración, nos dejó una serie completa de meditaciones sobre la vida del Señor, de entre las que destacan las dedicadas a la Pasión del Señor. Efectivamente, en nuestra vida de oración ocupa la consideración de cuanto el Señor hizo por nosotros un lugar privilegiado. Dicha meditación, lo sabemos por experiencia, nos ha movido frecuentemente al bien, nos ha ayudado a vencer la fuerza del pecado, y nos ha impulsado a actos heroicos de amor y de generosidad. Esta contemplación de la Pasión del Señor es fuente de intensa acción espiritual, y con ella cualquier esfuerzo, cualquier sacrificio, cualquier acto de amor parece pequeño en su comparación.

Fray Antonio de Molina, tomando como punto de comparación la invitación a orar siete veces, procedente de la tradición monástica, invita a hacer oración mental también siete veces, según el consejo de san Bernardo, tomando como pie la consideración de los pasos de la Pasión del Señor. No es difícil imaginar la soledad del monje cartujo, consagrada otras tantas veces a la visión amorosa del Señor eterno, muerto por su criatura perecedera.

Pero como el mismo escritor nos dice, no sólo aprovecha esta meditación al monje consagrado al Señor, sino que es fundamental para todo cristiano, que quiera tener presente a lo largo de su jornada, cuanto Jesús por él hizo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Considérale como Rey


Considera, pues, lo primero, la majestad con que está aquella sacratísima Humanidad de Cristo, nuestro Señor en el cielo, sentado a la diestra del Padre, sobre todas las criaturas, con universal imperio y señorío sobre todas ellas: la reverencia y el amor con que le adoran todos los Santos y los espíritus bienaventurados, cantándole perpetuas alabanzas y reconociéndole por verdadero rey y Señor...

Lo segundo, considera el temor y reverencia con que está un pobre rústico delante del Rey, cómo se turba y no sabe hablar palabra. Mira si tú hubieras mañana de hablar con el Rey, o le hubieras de hospedar en tu casa, cómo te apercibieras y pusieras la mejor ropa y la más limpia; cómo pensarías lo que habías de decir, especialmente si pensases pedirle algunas grandes mercedes. Y cuando estuvieses hablando con él, qué atento estarías, y como no te acordarías de otra cosa.

Lo tercero, considera cómo este Señor, siendo como es, Rey de Reyes, Señor de los Señores, y universalmente de todo lo criado, por amor a ti se humilló a tan gran extremo de bajeza y desprecio, que le pusieron una corona de espinas, y un cetro de caña, y le adoraron con escarnio y mofa, como a Rey de burlas y fingido. En agradecimiento de esto, póstrate tu delante de él y, con toda humildad, reconócele por tu verdadero rey y Señor, y pídele que te dé gracia, que le adores en espíritu y en verdad, como él quiere ser adorado.

Fray Antonio de Molina, cartujo

Instrucción de sacerdotes
en que se da doctrina muy importante para conocer la alteza del sagrado oficio Sacerdotal,
y para exercitarle debidamente, 1608.

De las Consideraciones para celebrar la Misa. Lunes

sábado, 22 de junio de 2013

Oraciones de fray Antonio de Molina, Cartujo

A PRIMA


Benignísimo Señor Jesucristo, infinitas gracias os doy, por la caridad con que quisisteis ser presentado en el concilio de los Judíos, y en el Pretorio de Pilato, y en el Palacio del rey Herodes, y otra vez remitido a Pilato: y por todas las penas y trabajos que en estos caminos padecisteis, y porque en todos estos Tribunales quisisteis ser acusado, examinado, juzgado y condenado, y ser despreciado del rey injusto y adúltero, y desechado del pueblo ingrato y ciego. Suplicoos que me guieis en todos mis caminos, y me deis gracia para hacer juicio y justicia de mí mismo, y abstenerme de juzgar a mis proximos, y no hacer caso de los vanos juicios y estimaciones de los hombres: y así mismo os doy gracias por todo lo que hicisteis y padecisteis en esta hora.

sábado, 23 de marzo de 2013

Contemplar la Pasión

Cristo en la Cruz
Francisco de Zurbarán

Aunque la consideración de la vida de Cristo, nuestro Señor, y de todos los pasos de ella, nos debe ser tan ordinaria y continua, como se dijo arriba; pero muy más particularmente lo debe ser la meditación de la sagrada Pasión, la cual había de estar impresa en nuestra memoria, que nunca de ella se apartase, y como dice el glorioso san Bernardo: Ningún cristiano había de haber, que por lo menos siete veces al día no se acordase de ella; pues para esto quiso el mismo Señor, después de haber resucitado, conservar en su Cuerpo glorioso las señalas de las cinco Llagas principales, para que nunca se nos pudiese olvidar lo que por nosotros padeció.. Y para este mismo intento nos dejó un memorial tan noble y tan continuo, como el Santísimo Sacramento, mandándonos que, todas las veces que la celebrásemos, fuese en memoria de su Pasión, porque esta meditación es la más provechosa, y la general para todos, y así deben los puntos de ella meditarse más particular, distinta y espaciosamente que todos los demás de su vida santísima.

Fray Antonio de Molina
Ejercicios espirituales de las Excelencias de la Oración Mental
Tratado Tercero de la Segunda Parte, de la Pasión de Cristo nuestro Señor

Quien esto escribía, fray Antonio de Molina, era una monje cartujo de finales del siglo XVI, que es su magnífico libro sobre la oración, nos dejó una serie completa de meditaciones sobre la vida del Señor, de entre las que destacan las dedicadas a la Pasión del Señor. Efectivamente, en nuestra vida de oración ocupa la consideración de cuanto el Señor hizo por nosotros un lugar privilegiado. Dicha meditación, lo sabemos por experiencia, nos ha movido frecuentemente al bien, nos ha ayudado a vencer la fuerza del pecado, y nos ha impulsado a actos heroicos de amor y de generosidad. Esta contemplación de la Pasión del Señor es fuente de intensa acción espiritual, y con ella cualquier esfuerzo, cualquier sacrificio, cualquier acto de amor parece pequeño en su comparación.

Fray Antonio de Molina, tomando como punto de comparación la invitación a orar siete veces, procedente de la tradición monástica, invita a hacer oración mental también siete veces, según el consejo de san Bernardo, tomando como pie la consideración de los pasos de la Pasión del Señor. No es difícil imaginar la soledad del monje cartujo, consagrada otras tantas veces a la visión amorosa del Señor eterno, muerto por su criatura perecedera.

Pero como el mismo escritor nos dice, no sólo aprovecha esta meditación al monje consagrado al Señor, sino que es fundamental para todo cristiano, que quiera tener presente a lo largo de su jornada, cuanto Jesús por él hizo.