jueves, 31 de octubre de 2013

Antífona de las Primeras Vísperas de Todos los Santos

Fresco de Todos los Santos
Baptisterio de Padua

Ángeles, arcángeles,
tronos y dominaciones,
principados y potestades,
ejércitos celestiales,
querubines y serafines,
patriarcas y profetas,
santos doctores de la ley,
todos los apóstoles,
mártires de Cristo,
santos confesores y vírgenes del Señor,
anacoretas y todos los santos:
interceded por nosotros.

miércoles, 30 de octubre de 2013

La amistad Espiritual



20. El amigo es, en cierto modo, el guardián del amor, o según otros, el guardián del alma; porque mi amigo debe cuidar del amor mutuo, o de mi propia alma, para guardar con un silencio fiel todos sus secretos, corregir en lo posible y tolerar todo lo vicioso, gozar con el que se alegra y sufrir con el que sufre, y hacer suyo todo lo del amigo.

Elredo de Rieval
La Amistad Espiritual. Libro I

viernes, 13 de septiembre de 2013

San Juan Crisóstomo. Homilía antes de partir al exilio


Muchas son las olas que nos ponen en peligro, y una gran tempestad nos amenaza: sin embargo, no tememos ser sumergidos porque permanecemos de pie sobre la roca. Aun cuando el mar se desate, no romperá esta roca; aunque se levanten las olas, nada podrán contra la barca de Jesús. Decidme, ¿qué podemos temer? ¿La muerte? Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. ¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena. ¿La confiscación de los bienes? Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Yo me río de todo lo que es temible en este mundo y de sus bienes. No temo la muerte ni envidio las riquezas. No tengo deseos de vivir, si no es para vuestro bien espiritual. Por eso, os hablo de lo que sucede ahora exhortando vuestra caridad a la confianza.

¿No has oído aquella palabra del Señor: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos? Y allí donde un pueblo numeroso esté reunido por los lazos de la caridad, ¿no estará presente el Señor? El me ha garantizado su protección, yo no me apoyo en mis fuerzas. Tengo en mis manos su palabra escrita. Este es mi báculo, ésta es mi seguridad, éste es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que ella me dice? Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Cristo está conmigo, ¿qué puedo temer? Que vengan a asaltarme las olas del mar y la ira de los poderosos; todo eso no pesa más que una tela de araña. Si no me hubiese retenido el amor que os tengo, no hubiese esperado a mañana para marcharme. En toda ocasión yo digo: «Señor, hágase tu voluntad: no lo que quiere éste o aquél, sino lo que tú quieres que haga». Este es mi alcázar, ésta es mi roca inamovible, éste es mi báculo seguro. Si esto es lo que quiere Dios, que así se haga. Si quiere que me quede aquí, le doy gracias. En cualquier lugar donde me mande, le doy gracias también.

Además, donde yo esté estaréis también vosotros, donde estéis vosotros estaré también yo: formamos todos un solo cuerpo, y el cuerpo no puede separarse de la cabeza, ni la cabeza del cuerpo. Aunque estemos separados en cuanto al lugar, permanecemos unidos por la caridad, y ni la misma muerte será capaz de desunirnos. Porque, aunque muera mi cuerpo, mi espíritu vivirá y no echará en olvido a su pueblo.

Vosotros sois mis conciudadanos, mis padres, mis hermanos, mis hijos, mis miembros, mi cuerpo y mi luz, una luz más agradable que esta luz material. Porque, para mí, ninguna luz es mejor que la de vuestra caridad. La luz material me es útil en la vida presente, pero vuestra caridad es la que va preparando mi corona para el futuro.

Homilía antes de partir para el exilio (1-3: PG 52, 427*-430)

jueves, 12 de septiembre de 2013

Monasterio de las cuevas de Pskov

A pesar de que está hablado en ruso y traducido solo al inglés, nos ha parecido interesante, para aquellos que puedan entender el inglés, ver este reportaje sobre el Monasterio ortodoxo de las Cuevas, en Pskov.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Traslación de las Reliquias de santo Domingo de Silos


El Monasterio de Silos celebra hoy la Traslación de las Reliquias de Santo Domingo, a su actual capilla, en la que desde el siglo XVIII es venerado. En ese tiempo, los monjes decidieron sustituir su templo románico, por una iglesia más espaciosa y acorde al gusto de la época. Encargaron el proyecto al arquitecto Ventura Rodríguez. Por este motivo, decidieron abrir la tumba medieval en la que era venerado el santo, y trasladar sus reliquias a una urna de plata, que sería colocada en la capilla en la que actualmente se encuentran.

Santo Domingo de Silos fue un monje que, oriundo de Cañas (La Rioja), se vio forzado a abandonar su Monasterio de San Millán de la Cogolla, donde era prior conventual, y encontró refugio en el decaído monasterio de San Sebastián de Silos. Su celo hizo resurgir la vida monástica en este lugar. Su vida virtuosa no solo se vio refrendada por numerosos milagros obrados en vida, sino que dicho poder taumatúrgico se prolongó tras su muerte. De hecho, se sepulcro de objeto de peregrinaciones de devotos, que buscaban su intercesión.

Que dicha intercesión siga protegiendo a los monjes de Santo Domingo de Silos, y nos consiga a todos la gracia de una vida santa.

martes, 10 de septiembre de 2013

Monacato en Lituania

El Cristianismo ha experimentado un vigoroso florecimiento en los países sometidos hace años a la dictadura soviética. El ateísmo impuesto ha sido incapaz de terminar con las profundas raíces cristianas de dichos pueblos. Uno de ellos, especialmente unido a la Iglesia Católica, es Lituania. También el monacato benedictino ha vuelto a florecer en este país báltico. El siguiente video nos muestra una vestición monástica en una comunidad de monjas benedictinas lituanas.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Filoteo el Sinaíta


Cuando hayamos adquirido un cierto hábito de temperancia y de renunciamiento a los pecados visibles producidos por los cinco sentidos, estaremos en condiciones de cuidar nuestro corazón en Jesús, de recibir su iluminación, de saborear en nuestro espíritu con ferviente ternura las delicias de su bondad. La ley que nos prescribe purificar nuestro corazón no tiene más razón de ser que arrojar las imágenes de los malos pensamientos de la atmósfera de nuestro corazón; disiparlos por una atención constante para que podamos ver claramente, como en un día sereno, a Jesús, el sol de verdad, iluminando en nuestro espíritu los aspectos (las razones) de su majestad.