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jueves, 20 de octubre de 2016

Una día en la vida de la Madre Teodosia

En la página oficial del Patriarcado de Moscú encontramos esta hermosa colección de fotos de una monja ortodoxa, que muestran la vida cotidiana de una monja, entregada al trabajo y a la oración.










sábado, 10 de octubre de 2015

Viaje espiritual al Monasterio de Valaam

Este reportaje de la Televisión rusa, en idioma inglés, nos muestra las experiencias de un periodista americano en el monasterio ruso de Valaam. Me ha parecido muy interesante.

viernes, 20 de febrero de 2015

El ecumenismo de la sangre cristiana derramada: Obispo mártir Metodio Krasnoperov


Un signo cristiano que nos une plenamente como hermanos en Cristo es el testimonio supremo del martirio: entregar la propia vida por confesar a Cristo, por confesar el amor que Dios nos ha tenido viniendo él en la persona del Hijo a salvarnos. Esto es lo que, con admiración y veneración leía ayer en la Web del Patriarcado de Moscú acerca del Obispo mártir Metodio Krasnoperov. 

Nacido en una familia humilde pero muy piadosa en 1868, se ordenó sacerdote a los 23 años de edad, en 1891. Al morir su esposa (los sacerdotes rusos pueden casarse antes de su consagración), decidió entregarse por completo a Dios a través de la vida monástica. Amplió sus estudios teológicos en la Academia de Teología de Kazán, fue consagrado como hieromonje (es decir, monje sacerdote), y promovido en 1913 a Obispo de Akmola, en la región siberiana de Omsk. En 1914 fue nombrado Obispo de Petropaulovsk, también en la región central de Siberia.

Fue un Obispo que predicó con insistencia la fidelidad a la tradición cristiana, frente a la asechanzas del mundo y las nuevas ideologías, con influencia dentro incluso de la Iglesia. Pero esta postura no le apartó de los más necesitados. Así, siguiendo el ejemplo del célebre obispo Juan de Kronsdat, visitó los lugares más pobres para intentar consolar con la Palabra de Dios y aportar toda la ayuda material que le era posible.

La Revolución y Guerra Civil le sorprendió en su propia diócesis. Finalmente, un día 4 de febrero de 1921, mientras estaba celebrando la Sagrada Liturgia en su Catedral, escuchó un tiroteo en el exterior. Dejó el altar y salió revestido de los sagrados ornamentos para intentar poner paz y detener la lucha. Sin embargo, los revolucionarios gritaron: "¡A la horca con el cura!". Instantes después, lo atravesaron con las bayonetas y, todavía vivo, le clavaron la cruz que llevaba en la mano en una de las heridas. Su cadáver fue arrojado por los bolcheviques a una fosa común. Pero su memoria no se borró entre los creyentes, siendo canonizado en el año 2.000. 

viernes, 10 de octubre de 2014

Una día en la vida de la Madre Teodosia

En la página oficial del Patriarcado de Moscú encontramos esta hermosa colección de fotos de una monja ortodoxa, que muestran la vida cotidiana de una monja, entregada al trabajo y a la oración.









miércoles, 24 de septiembre de 2014

Valaam. Un oasis de Belleza.


"Valaam. Archipiélago de los monjes." Se trata de un documental emitido por la KTO 26 de Noviembre 2012, de una belleza increíble: la belleza de la naturaleza (Valaam es un archipiélago situado en el noreste del lago Ladoga, Karelia en Rusia, y se compone de cerca de 50 islas deshabitadas en su mayoría); la belleza y la simplicidad de la vida de los monjes que, en diciembre de 1989, han dado nueva vida después de los oscuros años del régimen comunista, al antiguo monasterio; celestial belleza de su canto, canción de amor a su Divino Esposo; profunda belleza de sus palabras ("La vida del monje consiste en dilatar el corazón para acoger a todos: cada uno con su propio castigo, cada uno con su cruz, cada uno con su dolor, a ejemplo de Cristo. Eco vibrante belleza de la fe cristiana.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Himno a la Virgen de los Monjes de Valaam

En este día de san Juan Crisóstomos, marchamos hasta las tierras de Rusia para escuchar a los monjes del Monasterio de Valaam cantando un Himno a la Madre de Dios venerada en la Iglesia de San Nectario de Egina.

miércoles, 9 de abril de 2014

Monasterio Ortodoxo de la Santa Cruz, en Virginia

El siguiente reportaje muestra el Monasterio Ortodoxo de la Santa Cruz, en Wayne, en Virgina. El reportaje está hablado en inglés; se pueden habilitar subtítulos y su traducción. Me ha parecido interesante.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Monasterio de las cuevas de Pskov

A pesar de que está hablado en ruso y traducido solo al inglés, nos ha parecido interesante, para aquellos que puedan entender el inglés, ver este reportaje sobre el Monasterio ortodoxo de las Cuevas, en Pskov.

sábado, 31 de agosto de 2013

San Serafin de Sarov

Volvemos sobre la figura del santo monje ruso Serafim de Sarov. El siguiente video, que es el primero de una serie que veremos por su orden, nos muestra su periplo vital. Está hablando en ruso, pero se pueden activar los subtítulos en español, y resulta muy interesante.

lunes, 26 de agosto de 2013

San Serafín de Sarov


San Serafín nació en el año 1759, con el nombre de Prójor Moshnin en la ciudad Kursk en una familia de comerciantes. Cuando tenia 10 años se enfermó gravemente y en un sueño se le apareció la Madre de Dios, que prometió sanarlo. Pocos días después en Kursk se hizo una procesión con el icono milagroso de Nuestra Señora de Kursk. Debido al mal tiempo la procesión tomó un camino más corto que pasaba cerca de la casa de los Moshnin. Después de que la madre de Prójor haya apoyado el icono sobre la cabeza de su hijo enfermo, éste se empezó a curar rápidamente. Durante su adolescencia, el muchacho tenía que ayudar a sus padres en el negocio, pero el comercio no lo atraía. El joven gustaba leer vidas de santos, ir a la iglesia y orar en soledad.

A 18 años Prójor decidió hacerse monje. Su madre lo bendijo con un gran crucifijo de bronce, que el santo empezó a llevar siempre sobre su hábito. San Serafín entró en el convento de Sarov como novicio.

Desde su primer día en el convento, su vida se destacó por una extraordinaria moderación en la comida y en el sueño. Esto constituyó una característica de toda su vida. Comía poco y sólo una vez por día. Los miércoles y los viernes directamente se abstenía de comer. Después de pedirle la bendición a su starez, empezó a irse a menudo al bosque para orar y pensar en Dios. Poco después se enfermó gravemente de nuevo y por tres años tuvo que permanecer acostado la mayor parte del tiempo.

Y de nuevo lo sanó la Santísima Virgen María, Quien se le apareció, acompañada de algunos santos. Luego Ella señaló al enfermo y le dijo al apóstol Juan el Teólogo: "Este es de nuestra especie." Luego toco con Su cetro el costado del enfermo y lo sanó.

Su consagración monástica, con el nombre de Serafín, tuvo lugar en el año 1786 (a los 27 años). El nombre Serafín en hebreo significa "ardiente, lleno de fuego." Poco después fue consagrado como hierodiácono (diácono monje). Él justificaba su nombre con sus ardientes oraciones y pasaba todo el tiempo (salvo mínimos descansos) en el templo. Durante estos esfuerzos de oraciones y servicios religiosos, san Serafín fue honrado de ver a ángeles, que cantaban y cooficiaban en el templo. Un Jueves Santo, durante la Liturgia él contempló al Mismo Señor Jesucristo en la forma de Hijo de Hombre, Quien entraba en el templo junto con huestes celestiales y bendecía a los fieles que oraban. Paralizado por esta visión el santo no pudo hablar por mucho tiempo.

En el año 1793, san Serafín fue consagrado hieromonje (monje sacerdote) y por el transcurso de un año ofició Misa y tomó la Comunión todos los días. Luego san Serafín comenzó a alejarse a su "lejano desierto," en la profundidad del bosque, a 5 kilómetros del monasterio de Sarov. Llego ahí a un gran perfeccionamiento espiritual. Animales salvajes como osos, liebres, lobos, zorros y otros venían a la morada del ermitaño. Una monja anciana, Matrona Pleshcheev del monasterio de Diveevo, vio personalmente como san Serafín alimentaba con sus manos a un oso que se le acercó. "El rostro del starez en aquel momento era luminoso y radiante como el de un Ángel" - contaba ella. Mientras vivía en su ermita del bosque, san Serafín fue duramente atacado por unos ladrones. Siendo físicamente fuerte y con un hacha en las manos, san Serafín no se defendió. Ellos reclamaban dinero, pero él puso su hacha en la tierra, cruzó los brazos sobre su pecho y se entregó mansamente. Ellos lo empezaron a golpear en la cabeza con la madera de su propia hacha hasta que la sangre empezó a correr de su boca y oídos y cayó desmayado. Ellos continuaron golpeándolo con un tronco, lo pisaban y lo arrastraban por el suelo. Recién al creerlo muerto lo dejaron. El único tesoro que los bandidos encontraron en su celda era el icono de Nuestra Señora del Enternecimiento (Umilenie), ante el cual él siempre oraba. Cuando estos malhechores fueron prendidos y juzgados, el santo intercedió por ellos ante el juez. Después de los golpes recibidos, san Serafín quedo encorvado para toda su vida.

Poco después san Serafín comenzó un periodo en el que empezó a pasar los días rezando sobre una piedra cerca de su ermita y las noches en lo espeso del bosque. Él rezaba casi sin interrupción con los brazos levantados hacia el cielo. Esta hazaña espiritual la llevó a cabo por mil días.

Al final de su vida, tras una visión especial de la Madre de Dios, san Serafín asumió la tarea de ser starez y empezó a atender a todos los que venían buscando su consejo y dirección espiritual. Miles de visitantes de diferentes clases sociales venían a verlo y él los enriquecía con sus tesoros espirituales adquiridos durante muchos años de trabajo. Todos lo veían alegre, manso, cordial, meditabundo y con el alma abierta. A la gente le decía, a modo de saludo, "Alegría mía." A muchos aconsejaba: "Busca lograr tener el espíritu en paz y miles se salvaran a tu alrededor." Saludaba a todos sus visitantes, inclinándose hasta el suelo, los bendecía y les besaba las manos. No hacia falta contarle las preocupaciones pues el starez sabía lo que cada persona tenia en su alma. También decía: "Ser alegre no es un pecado, pues la alegría aleja el cansancio, que causa el desaliento, y esto es lo peor."

A un monje le decía una vez: "Si tú supieras que alegría, que dulzura espera al alma del justo en el cielo, aceptarías todas las penas, las persecuciones y las calumnias agradecido. Hasta si esta misma celda estuviera llena de gusanos y estos comieran nuestro cuerpo durante toda la vida, uno debería aceptar todo esto con ganas, para no ser privado de la alegría celestial que preparó Dios para los que Lo aman."

Motovilov, un discípulo cercano y venerador de san Serafín, fue testigo de la milagrosa transfiguración de su rostro. Esto paso en el bosque durante el sombrío invierno. Era un día nublado, Motovilov estaba sentado sobre un tronco y san Serafín se encontraba frente a él en cuclillas y hablaba sobre el sentido de la vida cristiana y explicaba para que vivimos nosotros, los cristianos, en la tierra:

"Es necesario, que el Espíritu Santo entre en el corazón. Todo lo bueno que hacemos por Cristo nos da al Espíritu Santo, pero sobre todo la oración, que está siempre a nuestro alcance."

"Padre - le contestó Motovilov - ¿cómo puedo ver yo la Gracia del Espíritu Santo y saber si esta conmigo o no?" San Serafín le dio ejemplos de la vida de santos y apóstoles, pero Motovilov seguía sin entender. Entonces el starez lo tomó fuerte del hombro y le dijo: "Ambos estamos ahora en el Espíritu de Dios." Motovilov sintió como que se le abrieron los ojos y vio que el rostro del santo era más luminoso que el sol. En su corazón Motovilov sentía alegría y la silencio, su cuerpo percibía un calor como si fuera verano y alrededor de ambos se sentía un perfume agradable. Motovilov se asustó por este cambio milagroso, principalmente por la luminosidad del rostro del Santo Pero san Serafín le dijo: "No tema, padre, Usted no podría ni siquiera verme, de no estar también en la plenitud del Espíritu Santo. Agradézcale al Señor por Su benevolencia hacia nosotros."

Así Motovilov entendió con su mente y corazón lo que significa el descenso del Espíritu Santo y como trasforma Él a un hombre.

La Iglesia recuerda a San Serafín el primero de agosto y el 15 de enero (19 de julio y 2 de enero según el calendario eclesiástico, el juliano).

FUENTE
Obispo Alejandro (Mileant).
Traducido por Dra. Elena Ancibor
http://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/seraphim_s.htm

domingo, 12 de mayo de 2013

El Monacato

Les dejo este vídeo realizado en Sta. María de la Oliva, Navarra, sobre el monacato.


El monacato (del griego monachos, solitario) es la adopción de un estilo de vida más o menos ascético dedicado a una religión y sujeto a determinadas reglas en común. En varias religiones se encuentran formas de vida monásticas, aunque sus características varían enormemente entre ellas: budismo, cristianismo, taoísmo, shintoismo, hinduismo e islamismo.

Al miembro de una comunidad que lleva una vida monástica se le denomina monje o monja. Se rigen por las reglas características de la orden religiosa a la que pertenecen y llevan una vida de oración y contemplación. Algunos viven como ermitaños, en pequeñas ermitas y otros en comunidad, en monasterio.

El monacato cristiano surge en Egipto, entre los siglos III y IV, con san Pablo Ermitaño y san Antonio Abad (considerados los primeros monjes cristianos), dando lugar a las primeras comunidades de "solitarios" en la Tebaida, Egipto, (Padres del desierto), quienes renunciaban al mundo material con el fin de seguir una vida de ascetismo y contemplación, orientada hacia las realidades divinas. Los cristianos de Egipto asumieron el monaquismo con tanto entusiasmo que el emperador Valente tuvo que limitar el número de hombres que podría convertirse en monjes. En su origen el monacato era "eremítico", después los monjes se fueron agrupando en comunidades, y fue san Pacomio quien redactó la primera regla para cenobitas, cuando los monjes comenzaron a reunirse en monasterios. El monasticismo fue exportado de Egipto al resto del mundo cristiano. A partir del siglo V se difundió en Occidente, uno de los aportes más ricos de la Edad Media. Teniendo gran repercusión la Regla de san Benito.

En la Iglesia católica, los monjes están agrupados en lo que se conoce como clero regular, y pertenecen a órdenes monásticas (benedictinos, cistercienses, cartujos, camaldulenses, jerónimos y paulinos son las órdenes contemplativas principales), en oposición al clero secular o seglar.

En la Iglesia Ortodoxa hay una gran tradición monástica, en la que todos sus monasterios siguen la regla de san Basilio. El conjunto de monasterios del Monte Athos son, quizás, la representación más famosa del monacato ortodoxo aunque sin duda, y por fortuna, no la única, ya que esta iglesia es fundamentalmente monástica.

La reforma protestante suprimió el monacato, aunque en la Iglesia Anglicana se revivieron, comenzando en el siglo XIX, los monacatos benedictino, franciscano, cisterciense y dominicos, entre otros.

martes, 7 de mayo de 2013

San Antonio de Kiev


Hoy recuerda la Iglesia al iniciador de la vida monásica en Rusia, el monje Antonio, que vivió justo antes de la separación de Oriente y Occidente, y que por eso mismo se erige como un reclamo más para la unidad entre lo que el beato papa Juan Pablo II llamó "los dos pulmones del cristianismo". ¿Quién fue san Antonio de Kiev?


Antonio nació en el 983 en Lubec, en el término de Tchernigov, y muy joven se sintió atraido por la vida eremítica, que comenzó a practicar en su patria. Partió en peregrinación al monte Athos, y quedó impresionado por la vida de aquellos monjes; entró, hacia el 1028, en el monasterio de Esphigmenon, cambiando su nombre secular, Antipas, por el de Antonio. Después de algunos años, siguiendo el consejo de su superior, Teotisto, Antonio volvió a su patria para suscitar un fermento monástico en su pueblo, y se estableció en una gruta que excavó por sí mismo en el monte Berestov, en las riberas del Dnjepr, en Kiev.


Según algunos hagiógrafos, Antonio, turbado por la guerra, volvió al monte Athos y allí permaneció por cierto tiempo, pero luego retomó el camino de Kiev y de su gruta. Descubierta por el pueblo, la celda de Antonio devino meta de numerosos peregrinos que se acercaban en busca de consejo y ayuda del eremita. Algunos jóvenes le pidieron y obtuvieron permiso de permanecer con Antonio, y entre los primeros estuvieron Nicón, ya sacerdote, Teodoro y Barlaam. Bien pronto, sin embargo, Antonio, deseoso de una mayor soledad, designó a Barlaam como hegúmeno y se retiró a un lugar más apartado. El príncipe Isiaslav cedió el Berestov a los monjes, y ellos iniciaron la construcción de la «Laura de las Grutas» (Pecerskaja Lavra), llamando a numerosos artistas de Constantinopla para decorar la iglesia. Según la crónica de Néstor, Antonio, a diferencia de los otros abades de su tiempo, recomendaba recibir a todos, ricos y pobres, de modo que de su monasterio podía decirse que estaba edificado con oraciones más que con las riquezas de los príncipes y nobles.


Hacia el 1055, Antonio, sospechado por Isiaslav de haberse puesto de parte de su rival Vseslav, fue obligado a refugiarse en el principado de Tchernigov, donde fundó otro monasterio. Muy probablemente retornó a Kiev y murió en su celda el 10 de julio de 1073; la Iglesia Rusa celebra a Antonio el 10 de julio, y lo mismo la Iglesia Católica de rito eslavo, ya que Antonio vivió antes que la Iglesia Rusa adhiriese de iure al cisma de Cerulario.


La «Laura de las Grutas» fue devastada por los tártaros en dos ocasiones, en 1299 y en 1316, y en todo tiempo reivindicó su autoridad sobre todos los otros monasterios rusos. El sucesor de Barlaam, san Teodosio, fundó un albergue de peregrinos, que en el siglo XIX podía acoger hasta veinte mil visitantes al mismo tiempo. En 1651 se construyó en la laura una tipografía. En el mismo siglo los monjes llevaban un hábito semejante al benedictino, y seguían algunas costumbres particulares de Occidente. El 1945 se inició la reconstrucción de la laura, gravemente dañada durante la segunda Gran Guerra.