jueves, 25 de mayo de 2017

San Bernardo. Sermón 3 en la Ascensión del Señor


2.- Debemos, pues, purificar el entendimiento y el afecto: el primero para conocer y el otro para amar. Dichosos una y mi veces Elías y Enoc, que se vieron liberados de todas las ocasiones y obstáculos para que su entendimiento y su afecto vivieran sólo para Dios, conociendo y amando solamente a él. De Enoc se dice que fue arrebatado para que la malicia no pervirtiera su entendimiento, ni la perfidia sedujera su alma.

Nosotros tenemos el entendimiento turbio, por no decir ciego; y el afecto muy sucio y manchado. Pero Cristo da luz al entendimiento, el Espíritu Santo purifica el afecto. Vino el Hijo de Dios e hizo tales maravillas en el mundo que arrancó nuestro entendimiento de todo lo mundano, para que meditemos y nunca cesemos de ponderar sus maravillas. Nos dejó unos horizontes infinitos para solaz de la inteligencia, y un río tan caudaloso de ideas que es imposible vadearlo. ¿Hay alguien capaz de comprender cómo nos predestinó el Señor del universo, cómo vino hasta nosotros, cómo nos salvó? ¿Por qué quiso morir la majestad suprema para darnos la vida, servir él para reinar nosotros, vivir desterrado para llevamos a la patria, y rebajarse hasta lo más vil y ordinario para ensalzarnos por encima de todo?

miércoles, 24 de mayo de 2017

San Genadio

Cueva de san Genadio

Celebra hoy la Iglesia de Astorga la memoria de san Genadio. Mencionado por algunos autores como sobrino de Ordoño I o como hijo de Alfonso III y Jimena de Asturias, fue un monje seguidor de san Fructuoso y San Valerio. En sus comienzos se formó en el Monasterio de Ageo (Ayoó de Vidriales) bajo la tutela de su abad Arandiselo, y fue allí donde conoció la obra de estos santos. Posteriormente, hacia 895, decidió restaurar el monasterio benedictino de San Pedro de Montes, ubicado en los Montes Aquilanos, en el que también habían residido San Fructuoso y San Valerio.

Tras su restauración, en 898 el obispo de Astorga Ranulfo le nombró abad del monasterio. En 899, a instancias de Alfonso III, sucedió a Ranulfo al frente de la diócesis «más bien por obediencia al príncipe que por propia voluntad, si bien ni aun casi corporalmente vivía allí». Hacia el año 9195 o 9206 Genadio renunció al obispado, sucediéndole Fortis. Después se retiró de nuevo al valle del Silencio a continuar su ascetismo hasta su muerte, acaecida hacia 936 probablemente en Peñalba de Santiago.

Ruinas de San Pedro de los Montes

Estuvo sepultado en este monasterio hasta que en 1603 la duquesa de Alba María de Toledo, viuda de Fadrique Álvarez de Toledo, exhumó sus restos sin autorización para llevarlos al convento de dominicas de Villafranca; su cabeza, reclamada por el cabildo de Astorga, fue entregada a la catedral en 1621, mientras que su cuerpo fue trasladado al monasterio de Nuestra Señora de la Laura de Valladolid, que derribado en la década de 1980 ocupaba el lugar donde hoy está el Hospital Campo Grande.

San Genadio se convirtió en una de las figuras más importantes en el denominado arte de repoblación pues en la zona de El Bierzo fue el impulsor de la restauración de San Pedro de Montes y Santa Leocadia de Castañeda y de la fundación de Santiago de Peñalba, Santo Tomás, San Pedro y San Pablo de Castañeda y San Andrés de Montes, a los que legó una nutrida biblioteca que todos ellos debían compartir.

martes, 23 de mayo de 2017

San Bernardo. Sermón 3 en la Ascensión del Señor


1.- El Señor de los cielos invade hoy con su divina energía todo el universo. Ha disipado la niebla de su fragilidad humana, y la inunda de esplendor. El Sol está en su cenit, abrasa e impera. Su fuego cae a borbotones sobre la tierra: nada se libra de su calor. La Sabiduría de Dios ha retornado al país de la sabiduría; allí todos comprenden y buscan el bien. Tienen una inteligencia finísima y un afectó rapidísimo para acoger su palabra.

Nosotros, en cambio, vivimos en este otro país saturado de maldad y pobre de sabiduría: el cuerpo mortal es lastre del alma, y la tienda terrestre abruma mente pensativa. La mente o entendimiento se abruma cuando piensa en muchas cosas, y no se concentra en la sola y única contemplación de aquella ciudad tan bien trazada. Es normal que la mente se abata y se distraiga con tantas cosas y tantos rodeos. El alma son los afectos, excitados por las pasiones que anidan en el cuerpo mortal; éstos no pueden moderarse ni desaparecer hasta que la voluntad busque y tienda a la unidad.

miércoles, 17 de mayo de 2017

San Pascual Bailón. De pastor a fraile


Después de cuatro años de conocer la vida de los frailes, y supongo que los frailes la mía, pedí el ingreso en el convento de Orito. Pero como el Custodio -al que le tocaba recibirme- estaba en Elche, allí que me mandaron. Tomé el hábito el 2 de febrero de 1564, y un año después profesé en Orito.

Atrás quedaba toda una vida de pastor que, si bien en su materialidad no aportaba mucho a la vida religiosa, sí que me había preparado para afrontarla con generosidad y empeño.

A los veinticinco años y con mi ruda formación de pastor, uno es capaz de hacer muchas burradas bajo pretexto de santidad. Cuando estaba en el noviciado, nada menos que se me ocurrió rodearme el cuerpo con aliagas, a modo de corsé, para mortificarme.

Aunque la cosa no era tan llamativa dentro de aquel ambiente, comprendí con los años que la forma de disponer el cuerpo para su entrega al Señor y los hermanos no era haciendo barbaridades sino manteniéndome disponible para lo que pudieran necesitar.

A mí, la verdad, me bastaban pocas cosas para mantenerme bien. Con algunas horas de sueño tenía suficiente, y ni cama necesitaba. Como me acostumbré de pastor a no dormir tendido, solía hacerlo acurrucado sobre unas tablas y apoyando la cabeza en la pared, cubriéndome en invierno con una piel de oveja.

En cuanto a la comida tampoco era muy delicado. La mayoría de las veces tenía suficiente con unos mendrugos de pan y un poco de agua. Y por lo que respecta al vestido, también estaba acostumbrado a vestir pobremente.

Cuando estaba en el pueblo, aunque mi madre procuraba llevarnos limpios y aseados a todos los hermanos, yo iba siempre mal averiguado; por lo que no me molestaba, siendo ya fraile, tener que llevar un hábito burdo y remendado.

domingo, 14 de mayo de 2017